"Las Mujeres Olvidadas del Arte"
Presentación
Por Serioshka Hellmund

La Real Academia de la Lengua, define a la Historia como:

1. f. Narración y exposición de los acontecimientos pasados y dignos de memoria, sean públicos o privados.

2. f. Disciplina que estudia y narra cronológicamente los acontecimientos pasados.

3. f. Obra histórica compuesta por un escritor. La historia de Tucídides, de Tito Livio, de Mariana.

4. f. Conjunto de los sucesos o hechos políticos, sociales, económicos, culturales, etc., de un pueblo o de una nación.

5. f. Conjunto de los acontecimientos ocurridos a alguien a lo largo de su vida o en un período de ella.

6. f. Relación de cualquier aventura o suceso. He aquí la historia de este negocio.

7. f. Narración inventada.

8. f. coloq. Mentira o pretexto. U. m. en pl.

9. f. coloq. Cuento, chisme, enredo. U. m. en pl.

10. f. Pint. Cuadro o tapiz que representa un caso histórico o fabuloso.

   Sabemos que la historia comienza con el surgimiento de la escritura y tenemos ramas del conocimiento como los arqueólogos, los historiadores y los astrólogos que nos dan pinceladas de un pasado desconocido y misterioso. Sin embargo, realmente no sabemos qué de la Historia escrita es verdad o mentira, fabricación o discernimiento; no es un cúmulo de datos duros, accesibles y claros, la historia es el recuerdo embellecido o satanizado de unos cuantos, son fotogramas fijos de eventos fluidos. Son destellos de verdades, anécdotas, chismes, inventos, arreglos que nos sirven para tratar de entender nuestro presente, para hundir o exaltar a personas, grupos, ideas, filosofías… Rara vez, podremos encontrar un recuento real de aquello que sucedió cuando aún no estábamos. Cómo un pequeño ejercicio sobre la falibilidad del recuento histórico, podemos platicar con la persona con quien desayunamos y relatar, con cuidado y minucia aquello que sucedió durante ese desayuno y ahí mismo, veremos importantes discrepancias, recuerdos a medias, algo en lo que una de las partes se enfocó y que fue ignorada por la otra… en fin… la historia es un sendero trazado a golpe de recuerdos y de evidencias cuya interpretación es subjetiva, de dichos, escritos, dibujos y especulaciones. Pero también, es un sendero manipulado para servir los intereses del momento en que se escribe y en que se re-escribe… Una narrativa que se ajuste a los parámetros sociales del momento y a las necesidades de los vencedores, del poderoso, a veces, del asustado.  

 

   Es aquí justamente, el siglo XXI, en el posthumanismo, donde comenzamos a descubrir que la historia hasta aquí contada es verdades a medias, mentiras disfrazadas, cambios que convinieron a quienes escribían o a quienes les pagaban. En el humanismo (S XIV) (Raffino, 2020)[1] el hombre se convirtió en el centro de la narrativa… No cualquier hombre, el hombre blanco occidental, preferentemente cristiano, sea protestante o católico. El hombre como centro gravitacional de todas las historias, de todos los heroísmos, los avances, los logros. El hombre con la presencia tangencial de alguna mujer, con la presencia tangencial de algún personaje de pueblos originarios… Para muestra, les tengo algunos botones…

   ¿Quién fue el primero en subir al Everest? Edmund Hillary… y después de muchos años de silencio, se incluye al sherpa nepalí Tenzing Norgay, en un recuento de una posible llegada anterior, y cito: “…El 7 de Junio de 1924 Mallory e Irvine y 4 portadores habían logrado alcanzar el Campo VI a 8230 m.” (Vilar, s.f.) 4 portadores, hombres posiblemente nepalíes, cuyos nombres ni siquiera figuran en la historia… No son hombres blancos… 

   Otro botón, la primera persona en hacer cine de ficción fue una mujer, Alice Guy, durante años, hizo dos cortos a la semana… Un botón más, ya todos hemos visto la película, “figuras ocultas”, de las mujeres que lograron lanzar el primer vuelo al espacio. Ingenieras con mentes privilegiadas, que a pesar de la discriminación llegaron a tiempo para ser parte de un evento histórico y tecnológico de magnitudes mundiales… sin embargo, por años, nadie supo de su participación y a nadie le importó, sus nombres: Frances Northcutt, Margaret Hamilton, Katherine Johnson y JoAnn Hardin Morgan, por cierto, eran mujeres negras, sometidas a una doble discriminación.  No puedo dejar de mencionar a los otros olvidados: los homosexuales, hombres y mujeres como Alan Turing, que descubrió el Código Enigma (junto a un grupo de mujeres, por cierto), y que murió en la ignominia a pesar de haber dado uno de los pasos más importantes para terminar con la Segunda Guerra Mundial.… Y como esos, podríamos hacer una exquisita alfombra de botones, una belleza colorida y asimétrica, incómoda e ilustrativa.  

       

   En ese universo de ficciones que es la Historia del Arte, hay muchas omisiones que el tiempo no ha logrado enterrar totalmente y que, gracias a las investigaciones recientes, a la búsqueda de relatos alternativos y a la supervivencia de evidencias fehacientes tenemos recuentos que se salen de la narrativa oficial y nos muestran voces y pinceladas, poesía visual, esculturas, filosofía, que ha moldeado el mundo en el que vivimos y que no sabíamos que fueron mujeres quienes rompieron el techo de cristal de su mundo… El momento para honrar esas omisiones hace tiempo que llegó, y es aquí en donde  quiero poner mi granito de sal, en este festín de conocimiento olvidado y desenterrado. No soy historiadora, soy artista y quiero retomar las investigaciones y las historias re-evaluadas y contarles sobre la vida y la obra de 16 mujeres que cambiaron el rumbo de la historia del arte, que enseñaron y abrieron camino. Mujeres que incursionaron en los movimientos artísticos más significativos y que, gracias a sus aportes; el arte, la cultura y el cotidiano acontecer se han enriquecido. Mujeres que vivieron al margen de las normas sociales, que se atrevieron a vivir bajo los códigos de su propia filosofía. Mujeres que lucharon para poder pintar, esculpir, escribir y cuestionar a la sociedad y a las costumbres. En 16 entregas, voy a platicarles de ellas y de nosotras. De las vidas que, aun desde la sombra, nos han inspirado, y de quienes, como artistas, descendemos en líneas truncas, indirectas, senderos sinuosos y polvosos, dejando en nuestro ADN, las huellas imborrables de sus visiones, de sus trazos y de su amor por el arte.

   Cada período y cada lugar tienen su manera de leer la historia. Hoy estamos en un período en occidente llamado “posthumanismo”. Cada período artístico y filosófico, surge de la reacción en contra del modelo anterior. Así del modernismo, surge el posmodernismo y de la reforma la contrarreforma;  es así como el post-humanismo se opone al humanismo, en donde existía la premisa de que el hombre era el centro de todo, un pensamiento antropocentrista, el hombre como creador y protagonista de la historia, desbancando a Dios. Es desde el post-humanismo donde hoy volteamos a ver la historia.

   El post-humanismo mira al humano/a(s) desde su credo, nacionalidad, etnicidad, clase, género, raza, dis/habilidad etc. En donde el centro ya no existe o hay varios puntos de vista y no sólo el Eurocentrista que ha sido el predominante hasta ahora. Es ahora donde el “otro” trae su voz a la narrativa, nuestro discurso, nuestra perspectiva. Surgen estudios de género, raza, nacionalidad, re-interpretaciones de la historia y filosofías que dudan y cuestionan el pasado y la narrativa oficial, la deconstrucción fue uno de los movimientos que nos invitan a cuestionar, a tomar cada una de las frases y palabras y buscar el significando en el significante (Ayala Aragón, 2013).

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  Imagen 1.- Esquema de la autora​.

   La noción del humano en el S XXI, es la del posthumano, que es un pensamiento que se divide en algunas variantes, el posthumanismo crítico, cultural o filosófico; el transhumanismo, democrático, liberal o extropianismo; el antihumanismo, el metahumanismo y el nuevo materialismo, por nombrar algunos. La explicación del posthumanismo es demasiado larga para exponerla aquí, sirva solo saber, para los fines de este artículo, que deriva de visiones perdidas, de voces silenciadas, de actos ocultados durante el humanismo (ver pláticas del la Doctora Ferrando sobre el posthumanismo https://www.youtube.com/watch?v=HrcZ75x6mYc ).

   En recientes estudios, se ha descubierto que gran parte de las pinturas rupestres fueron realizadas por mujeres, un hecho que, anteriormente, se desestimó totalmente. (Hughes, 2013) (Totenart, 2016) La exclusión de la mujer en el mundo del arte, es algo relativamente reciente, ya que, según la historiadora Jordana Pomeroy, es muy posible que las artistas que ahora se están re-descubriendo, fueran reconocidas en su propio tiempo, y fueran excluidas de la historia del arte más tarde, atribuyendo su arte a artistas hombres, este es el caso de Judith Leyster, cuyas obras se atribuyeron a Frans Hals, este fraude, es tan evidente, que incluso pintaron sobre la firma y se falsificó la firma de Hals. “Quizá las mujeres artistas no eran consideradas genio en la misma magnitud que los hombres, pero eran incluidas, somos nosotros los que, subsecuentemente, las hemos excluido” Jordana Pomeroy  (Luke, 2019).

 

   Yoko Ono fue prácticamente obliterada detrás de la fama de John Lennon, sin embargo, ella es una artista cuya fama y reconocimiento depende de ella misma, fue integrante del grupo “Fluxus”, que llevaba el arte conceptual al extremo (Trilnick, 1962), (fahrenheit magazine, 2020). Una de las obras que hizo y que a mí, en lo particular, me conmovió profundamente, es el haber grabado en un estudio profesional de grabación, el silencio. Después, tomó la cinta y la recortó en fragmentos equivalentes a un minuto, y los mandó a sus amigos. Evidentemente, ese fragmento no podía ser reproducido. Es simplemente un gesto. Un poema conceptual. El regalo del silencio es de una belleza absoluta. Similar a la composición de John Cage de 4’33” (cage, 2012), (Luna, 2018)., sin embargo, con una intención diferente.

 

   Margaret Keane, pintaba los cuadros que su marido, Walter Keane se atribuía. El director Tim Burton llevó a la pantalla una adaptación de la historia de esta artista, de nombre “Big Eyes”. Que es la historia de una mujer y de muchas, muchas más.

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  Imagen 2.- Fotograma de la película "Big Eyes" de Tim Burton.

   En el ámbito de la escritura las cosas no son mucho más halagüeñas, sabemos que muchas escritoras se tuvieron que cambiar el nombre a uno masculino y que la obra de otras tantas fue atribuida a los varones. Este es el mundo en el que estamos, un mundo cuya historia está llena de tachaduras, enmendaduras, rayones, notas al margen, manchas de café, hojas amarillentas, algunas rotas, otras quemadas, muchas borrosas. Y esto, aparte de ser un hecho, es una gran oportunidad y una aventura.  Podemos descubrir y redescubrir todo aquello que nos enseñaron en la escuela, podemos aprender a leer las mentiras y los arreglos, podemos comenzar a entender el mundo en el que vivimos, adentrándonos en historias, anécdotas y cuentos. Es por eso que desde hace unos 20 años las biografías comenzaron a tener una relevancia histórica, pues cada historia personal es la historia de un momento, de un lugar, de un pueblo. Es “La Historia”, cada vida se convierte en un azulejo de un mosaico complejo, colorido, contrastante. Cada página del diario de una niña es la historia que nos tocará. Tocará esa parte de nosotros que somos ella, su tristeza es nuestra tristeza y sus logros los nuestros. “El Diario de Ana Frank”, es el diario acontecer en la vida de una pequeña y es la vida de cientos de miles en una época en donde los historiadores cuentan lo general, desde su propio país y su propia historia y he aquí, el particular que ha llegado a todos los rincones del mundo. Otro Diario personal que también ha llegado a todo el mundo y que nos cuenta una versión muy distinta del mismo momento y el mismo espacio, es la autobiografía de Hitler, “Mi Lucha”. 

 

   Nuestra visión se nutre de las historias, de todas. Entendemos el mundo y nuestro mundo es mejor cuando escuchamos sin juzgar, leemos sin saber y nos convertimos en lo más parecido a un lienzo en blanco.

 

   Comenzamos a hacer conexiones: el lienzo en blanco, la meditación budista, “las enseñanzas de Don Juan”; y se convierte el mundo en una red neuronal, interconectadas las ideas, las personas, los lugares, el entrelazamiento cuántico. Así lo explica Jacobo Grinberg Zylberbaum en “La Teoría Sintérgica” y Rupert Sheldrake en su Teoría de los Campos Mórficos. ¿Cómo llegué aquí hablando de las mujeres en el arte y del posthumanismo? Pues… realmente no lo sé, lo que sí sé, es que cada una de las mujeres de las que les platicaré, nos llevará a lugares en donde ya hemos estado, a pasiones que son nuestras, a secretos que guardamos… a caminos que recorrimos o recorreremos… Se las presento:

Hildegarda von Bingen  (1098-1179)

Sofonisba Anguissola (1535-1625)

Artemisia Gentileschi (1593–1653)       

Judith Leyster (1609-1660)       

Elisabeth Vigée Le Brun  (1755-1842)

Berthe Morisot (1841-1895)     

Camille Claudel (1864-1943)     

Suzanne Valadon (1865–1938)

Hilma Af Klimt (1862–1944)     

Sonia Delaunay (1885-1979)     

Lyubov Popova (1889–1924)    

Georgia O’Keeffe (1887-1986)  

Tamara de Lempicka (1898-1980)        

María Izquierdo (1902-1955)    

Leonora Carrington (1917-2011)          

Bridget Riley (1931- …)

Baja Edad Media

Renacimiento

Barroco    

Rococó/neoclásico     

Neoclásico

Impresionismo  

Impresionismo/simbolismo

Post Impresionismo

Arte abstracto  

Orfismo (cubismo)

Suprematismo/constructivismo     

Arte moderno

Art Decó       

Arte posrevolucionario  

Surrealismo         

Op art (Arte Óptico)

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  Imagen 3.- Esquema de la autora.

[1] No confundir con el Humanismo de Aristóteles y Platón. http://humanismoyvalores.blogspot.com/2010/12/platon.html

Referencias: